Tres cosas hay en la vida...

 Tres cosas hay en la vida... decía la canción... creo que por ignorancia u omisión, se dejó de lado otros conceptos muy interesantes para el ser humano. Aquí los voy a poner en negro sobre blanco, con una claridad clarividente.

Hay cosas que nos maravillan a los seres humanos (a la gran mayoría) desde el inicio de los tiempos. Algunas son tan básicas y sencillas como podrían ser, las cosas brillantes.: los metales, los neones y los brillos cristalinos de las joyas. Otras son algo más complejas e inmateriales, el poder, el respeto o la admiración. Y otras son mucho más mundanas y cercanas al mundo animal, el sexo, la comida...

El ser humano tiene unas "necesidades"... algunas son innatas y otras son creadas a medida en laboratorios. Nos centraremos mejor en estas segundas.

El juego de pelota, nos apasiona, nos cautiva. Lo dijo Valdano: "el fútbol es fútbol"

¿Por qué?

Por la misma razón que le gusta a tu perro la pelota de tenis, y puede pasarse todas las tardes corriendo detrás de ella y volviendo a ti para que vuelvas a tirarla. Por la incertidumbre, no sabemos donde va a ir la pelota, no sabemos qué va a pasar, será gol, será fuera... Ganará mi equipo... hay muchas variables y mucha incertidumbre, pero todo tiene unas reglas, un tiempo y un escenario. Es un caos ordenado, con unos resultados que podemos analizar. Todo ese conjunto nos encanta a los humanos.

Más allá de la necesidad de comer o vestir, buscar un hogar que nos cobije o una "tranquilidad económica", el ser humano siempre ha querido tener riquezas. En un pasado era un castillo, tierras, un carro... ahora pueden ser bitcoins... no sé, el caso es tener algo de lo que poder ostentar.

Pero la verdadera riqueza estaba en los barcos, las líneas de tren o en nuestro caso, las telecomunicaciones y las transacciones económicas. Y esto siempre lo han sabido los bancos.

Este sería otro tema bastante básico... economía domestica (o individual) versus economía mundial.

Y por último tenemos una necesidad espiritual de escapar. Desde los primeros recolectores de fruta que comieron algo en estado de putrefacción o quizá algún hongo alucinógeno, hemos estado buscando ese estado de embriaguez que nos distraiga de los quehaceres del día a día. Un subidón de adrenalina o un instante de lucidez que nos haga sentirnos más vivos o más conscientes de nuestra propia existencia. Una melopea que nos haga olvidar nuestro último funesto desenlace.

Más allá de estos puntos, no hay nada. Somos básicos. Somos bastante simples si nos miras en conjunto. Y en esto, la economía es genial.

Para la economía no somos personas, somos consumidores, deudores, inversores, etc...

Para la economía no existe el bien común, solo el beneficio neto.

Para la economía no existe un planeta, sino un universo de oportunidades de negocio.

Y si a la economía le sumamos la psicología (actual) la que analiza con ordenadores lo que sentimos, lo que pensamos y nuestras decisiones, ser inteligente es nadar contra corriente.

Porque saben lo que vas a hacer, lo que vas a decir o la reacción que vas a tener, está estudiado, comprobado y contrastado. Y si no lo haces tú, habrá otros 99 que sí lo hagan. Porque como hemos visto antes, el ser humano siempre va a seguir unos patrones instintivos básicos.

Puede que no haya salida, que la partida esté perdida de antemano. Aunque también históricamente los humanos han sabido adaptarse y reestructurar su sociedad en pro de un futuro mejor. Quiero mostrarme optimista y pensar que de los grandes errores se aprende. Quizá algún día todo esto que estoy escribiendo sea, realmente, algo del pasado.

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